El drama de los refugiados

Hace unos meses, la crisis de los refugiados estaba en la primera plana de todos los periódicos y todos los telediarios abrían con esa noticia. Los refugiados se convirtieron en el tema del momento, en el tema del que todo el mundo habla.

Pero meses después, el drama sigue ocurriendo y ha sido prácticamente olvidado por los medios de comunicación, probablemente hasta que ocurra una nueva tragedia, como las ocurridas frente a la isla italiana de Lampedusa en octubre de 2013 y abril de 2015.

Los posibles pactos de Gobierno tras las elecciones del 20D son el tema del ahora. Lejos quedan los refugiados, muchos de ellos intentando llegar a Europa a través de la denominada ‘ruta polar’, de la que hablaré luego.

En realidad, los civiles sirios llevan huyendo de la guerra desde el 2011, y conforme la brutalidad y la barbarie han ido in crescendo en el país, cada vez más personas asfixiadas por la guerra pretender huir. Basta decir que, mientras que entre marzo de 2011 y septiembre de 2012 el número de sirios que pidieron asilo en la Unión Europea fue de 21.000 (según la organización HRW), más de un millón de refugiados e inmigrantes han llegado a la Unión Europea en 2015.

Este desafío pone contra las cuerdas a la Unión Europea y a sus Estados miembros. Estoy de acuerdo en que Europa debe ser cada vez más Europa, pero para ello debe dar ejemplo y debe de ser un referente para este tipo de situaciones y, lamentablemente, no está siendo ningún referente.

Varios líderes del viejo continente no están actuando ni con dignidad ni con altura de miras. Para empezar, algunos Estados miembros de la UE están violando diversos tratados internacionales, como la DUDH, la Convención de Ginebra, el CEDH, el Protocolo de Dublín, la Carta de Derechos Fundamentales de la UE o la Convención de la ONU sobre el Derecho en el Mar. Incumplir el Derecho Internacional no es propio de una Unión que debería velar por los más desfavorecidos, por aquellos que huyen de la guerra, de la bestialidad y de la atrocidad. Violar los tratados internacionales es propio de Estados bananeros dirigidos por líderes de poca o ninguna catadura moral. No debería ser propio de un referente como pretende ser la Unión Europea.

A decir verdad, los Estados que más refugiados han acogido son los Estados limítrofes o más cercanos con Siria, como por ejemplo Turquía, que ha acogido a más de dos millones; Líbano, que ha acogido a más de un millón; Jordania, que ha acogido también a más de un millón de personas… Por su parte, Alemania han acogido a, aproximadamente, 150.000 refugiados y pretende endurecer su política para con estos seres humanos desamparados que huyen de la tremenda contienda que asola su país.

Los refugiados utilizan varias rutas para llegar hasta Europa, como reproducimos en este gráfico:

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-La línea roja es la ruta que eligen los que pretenden llegar por el norte de África. Dentro de la ruta existen varias opciones: intentar llegar a Grecia desde Egipto; intentar llegar a la isla de Lampedusa o Sicilia, o bien directamente a la península itálica; o continuar por Argelia hasta Marruecos e intentar cruzar a Melilla.

-La línea negra implica cruzar Turquía para llegar a Grecia, o continuar por los Balcanes hasta Austria para cruzar a Alemania. Desde allí, algunos refugiados se dirigen hacia Escandinavia. No obstante, el cierre de fronteras o las dificultades para cruzar los Balcanes han hecho que los refugiados cambien esta ruta.

-Otra de las rutas posibles es la llamada ‘ruta polar’. Ante las tragedias por hundimientos en el Mediterráneo y las complicaciones en los Balcanes, los refugiados han escogido otra nueva ruta, representada con el color verde en el gráfico. Se trata de llegar de Siria a Beirut. Allí, los refugiados que se lo pueden permitir toman un vuelo hasta Moscú. Después, viajan en tren hasta San Petersburgo para tomar un tren que les lleva a Múrmansk. Desde Múrmansk, los refugiados alquilan una bicicleta para, por fin, cruzar la frontera a Noruega.

Las tres rutas implican serios peligros. Como podemos ver, los refugiados sí son un referente y un ejemplo porque, a pesar de las dificultades, recorren miles de kilómetros para intentar encontrar un lugar mejor.

De hecho, cualquier lugar puede ser mejor que la actual Siria, desgarrada por una cruel guerra civil que ha arrasado con más de 300.000 vidas. Una guerra que será recordada una característica especial: un actor subestatal, el DAESH, ha conseguido hacerse con el control de una extensa zona de Siria e Irak. Un auténtico monstruo que gobierna con mano de hierro en su territorio.

Ante la magnitud del problema, la Comisión Europea acordó la elaboración de cuotas para reubicar y reasentar a las personas que vienen huyendo de la guerra de Siria. La diferente entre un tipo de cuota y otra es la siguiente: las cuotas de reubicación están pensadas para los refugiados que ya han llegado a Estados miembros de la Unión Europea. Por su parte, las cuotas de reasentamiento están pensadas para los refugiados que se encuentran en los campos de refugiados que existen en los países limítrofes con Siria, o para las personas que aún se encuentran en Siria.

Los atentados de Francia, ejecutados por el DAESH, solo han provocado que el problema de los refugiados se complique más. El primer ministro de Francia, Manuel Vals, dijo que “Europa no puede acoger a más refugiados”. Tal vez dijo esto para intentar calmar el sentimiento de desolación y de ira del pueblo francés, pero haciendo esto solo se castiga a los que están sufriendo las consecuencias de la guerra.

En definitiva, la única manera de afrontar y solucionar este problema es a través de la unidad y la solidaridad. Es cierto que los Estados han de establecer controles para evitar que los terroristas que están devastando Siria aprovechen el drama de los refugiados para ‘colarse’ en Europa, pero no podemos ser insolidarios con los más necesitados. Y más en España. Los españoles antaño también necesitamos la solidaridad de otros países. Esto es, necesitamos más unión y más apoyo, que todos nos impliquemos más. Por el bien de los refugiados y de la humanidad en general.

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