Interrail 2016: Mi experiencia en París

Como ya conté en otra entrada, este verano hice un Interrail con mi pareja por ocho ciudades europeas: París, Frankfurt, Viena, Bratislava, Budapest, Liubliana, Koper y Villach.

Todas las ciudades nos sorprendieron gratamente. Por ello, he decidido escribir un artículo sobre cada ciudad con el fin de que sirvan de guía a todas aquellas personas que estén planeando visitarlas, especialmente en el marco de un Interrail.

¿Cómo ir de España a París en tren?

Llegada a París

El metro de París

La Torre Eiffel

Noria de París

Arco del Triunfo

Moulin Rouge

Cathédrale Notre-Dame

Catacumbas de París

Museo del Louvre

Palacio Nacional de los Inválidos

Puente Alejandro III

Grand Palais y Petit Palais

Estatua de la Libertad de París

Plaza de la Bastilla

¿Cómo ir de España a París en tren?

Para llegar a la capital de Francia desde nuestra ciudad de residencia en España tuvimos que tomar en total tres trenes. Dos operados por Renfe y otro por la empresa estatal francesa SNCF.

El viaje comenzó temprano, concretamente a las cinco de la mañana del día 1 de agosto tomamos el primer tren de nuestra aventura, por lo que poco pudimos dormir esa noche. El tren en cuestión pertenecía a la serie 449 de Renfe. Estos trenes son bastante modernos y cómodos.

El tren nos llevó de Socuéllamos hasta la estación de Madrid-Atocha Cercanías. Poco después de pasar la estación de Alcázar de San Juan el interventor nos pidió el billete. Le enseñamos los pases Interrail junto con la correspondiente reserva obligatoria. Recuerdo que puso un rostro extraño, como no sabiendo muy bien qué era lo que le estábamos mostrando. No obstante, no dijo nada y siguió haciendo su trabajo.

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Reserva que le enseñamos al interventor del tren Socuéllamos-Madrid Atocha Cercanías

Unos pocos minutos antes de las siete de la mañana llegamos a Atocha. No podíamos entretenernos mucho, ya que teníamos que ir a la estación de Madrid-Chamartín para tomar otro tren que nos llevara a Hendaya. Por ello, cogimos el primer Cercanías que pasó con destino a Chamartín.

Una vez en Chamartín, hicimos tiempo paseando por la estación y comprando unas revistas para amenizar el viaje. Cuando se anunció por megafonía nuestro tren, bajamos a la vía. Allí pasamos un control de seguridad y enseñamos nuestros billetes Interrail junto con la reserva.

El trayecto Madrid-Hendaya duró seis horas. Sin embargo, se pasaron rápido entre duermevelas. En el tren pusieron la película X-Men: días del futuro pasado, pero no le hice prácticamente ningún caso.

En Hendaya disponíamos de cinco horas libres, por lo que, primeramente, nos dirigimos a un Carrefour a comprar algo para comer. Asimismo, aproveché para llamar a Movistar y confirmar que la tarifa Viaje Europa estaba activada. No es indispensable contratar una tarifa de datos para un viaje Interrail, pero yo la contraté para que el GPS funcionara correctamente.

El tiempo restante lo dedicamos a dar vueltas por Hendaya. Es una ciudad realmente preciosa, además de tranquila. Desde el Boulevard de la Baie de Chingudy hay unas vistas excelentes de la bahía.

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Fotografía de la estación de Hendaya. | Ramón Alarcón Sánchez.

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Monument aux Morts de Hendaye, inaugurado el 18 de diciembre de 1921. | Ramón Alarcón Sánchez.

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Barcos en la baie de Chingoudy. | Ramón Alarcón Sánchez.

Una hora antes de que saliera el tren hacia París ya estábamos en la estación. Mientras esperábamos, pasó lo siguiente: un hombre dejó abandonada una maleta en el hall mientras compraba los billetes de tren. Poco tiempo después, tres policías rodearon la maleta. El hombre se acercó y explicó lo ocurrido, pero ya era tarde; los policías le ordenador deshacer la maleta para comprobar su contenido. Finalmente, todo quedó en una falsa alarma.

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Una vez que la vía de nuestro tren apareció en el panel de información, y tras comprobar que lo llevábamos todo, nos dirigimos hacia él. Al igual que en el trayecto Madrid-Hendaya, nos pidieron el billete antes de subir al tren.

El tren Hendaya-París era un tren nocturno. A este tipo de trenes se les conoce en Francia por el nombre de Intercités de Nuit. En nuestro caso el tren salió de Hendaya a las 19:24 y llegó a París a las 7:20. Es decir, estuvimos doce horas viajando.

Los Intercités de Nuit tienen primera y segunda clase. Los compartimentos de segunda clase (nosotros viajamos en uno de ellos) se caracterizan por tener seis camas. Los de primera clase tienen cuatro camas. Es importante puntualizar que no disponen de servicio de cafetería, por lo que, si queréis comer algo a bordo del tren, debéis comprarlo antes de subir. Hay que tener en cuenta que los Intercités de Nuit son muy deficitarios, por lo que están en pleno proceso de desaparición. En concreto, la línea Hendaya-París desaparecerá en julio de 2017, coincidiendo con la puesta en marcha de la nueva línea de alta velocidad Sud Europe Atlantique.

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Imagen del interior del compartimento en la que se pueden apreciar las seis camas. | Ramón Alarcón Sánchez.

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En la cama del Intercité de Nuit. | Ramón Alarcón Sánchez.

En un principio viajábamos solo mi pareja y yo en el compartimento. Por un momento creíamos que íbamos a estar solos toda la noche, pero finalmente se llenó: primero subieron dos personas en la estación de Pau, y luego otras dos en la estación de Lourdes.

A pesar de que íbamos seis personas en el mismo compartimento, lo cierto es que pude dormir bien. El único ruido que se oía era el del tren en movimiento, aunque a mí no me resultó molesto.

Llegada a París

Sobre las siete menos diez ya estábamos despiertos. Tras recoger nuestras cosas nos dirigimos a la puerta a esperar a que el tren llegara a la estación de París-Austerlitz, una de las seis grandes estaciones ferroviarias de la capital francesa.

Una vez se detuvo en la estación, salimos del tren y nos dirigimos hacia el metro. Nuestro hotel se llamada HOTEL WALLACE TOUR EIFFEL, por lo que abrí la app Mapas, escribí el nombre del hotel y miré la estación de metro más cercana. Era la estación de Avenue Émile Zola, situada en la línea 10.

El metro de París

Ciudades como Frankfurt o Bratislava (que ni siquiera dispone de metro, aunque sí de otros transportes públicos) pueden recorrerse andando. No es el caso de París. Debido a su gran tamaño, lo más recomendable es tomar el metro.

Para moverse por el metro de París sin ningún problema recomiendo la app Paris Metro Map – Departures and route planner, ya que es muy intuitiva y sencilla de usar. Sin duda, nos ahorró mucho tiempo.

El pase Interrail no es válido en el metro. En vez de comprar tickets individuales, recomiendo comprar el ticket Paris Visite, Mobilis o Jeunes Week-end.

  • Ticket Paris Visite. Permite viajar 1, 2,3 o 5 días consecutivos en las zonas 1-3 o 1-5. Si vais a visitar únicamente París, y no tenéis pensado salir a la periferia, os valdrá perfectamente el pase de las zonas 1 a 3 (es el que nosotros compramos). No obstante, si queréis ir a Disneyland o al Palacio de Versalles, deberéis comprar un pase que incluya las zonas 1 a 5. En cualquier caso, ambos tickets incluyen descuentos en las principales atracciones turísticas. Para ver todos los descuentos pinchad aquí.
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Tarifas del ticket Paris Visite | Fuente: RATP.FR

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Mi ticket Paris Visite, válido para las zonas 1, 2 y 3

  • Ticket Mobilis. A diferencia del ticket Paris Visite, el ticket Mobilis únicamente es válido para una jornada. Es decir, está indicado para usar el transporte público parisino intensamente durante un día específico. El ticket Mobilis incluye las zonas 1-2, 1-3, 1-4 o 1-5. Este ticket no es válido para trasladarse a los aeropuertos Orly o Charles de Gaulle, incluso pagando hasta la zona 5.
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Tarifas del ticket Mobilis | Fuente: RATP.FR

  • Ticket Jeunes Week-end. Los menores de 26 años pueden utilizar este pase para viajar un sábado, domingo o festivo en las zonas 1-3, 1-5 o 3-5. Como ocurre con el Mobilis, no permite los traslados a los aeropuertos.
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Tarifas del ticket Jeune Week-end | Fuente: RATP.FR

Tras comprar el ticket Paris Visite, tomamos el metro desde la estación Gare d’Austerlitz hasta Avenue Émile Zola. Cuando llegamos al destino, volví a abrir la app Mapas, escribí el nombre del hotel y, siguiendo las indicaciones del GPS, llevamos en pocos minutos.

El HOTEL WALLACE TOUR EIFFEL se encuentra en el XV distrito, a 20 minutos andando de la Torre Eiffel. Nosotros estuvimos dos noches, del 2 al 4 de agosto, y en total nos costó 110.50 €. La habitación era lo suficientemente grande, además de disponer de una cama amplia y cómoda, por lo que la estancia en ese alojamiento fue bastante agradable.

Después del check-in y de dejar nuestras cosas en la habitación, fuimos a la Torre Eiffel, el monumento por antonomasia de París.

La Torre Eiffel

La Torre Eiffel se encuentra en uno de los extremos del Campo de Marte. En el extremo opuesto se encuentra la Escuela Militar o École Militaire.

Originalmente tenía una altura de 300 metros, pero fue prolongada ya que se le añadió una antena de 24 metros. Actualmente, debido a la amenaza terrorista que se cierne sobre Francia, la Torre Eiffel se encuentra aislada. Un perímetro de seguridad impide acceder directamente al recinto del monumento. Por ello, si se desea subir hasta la cima, hay que hacer varias colas, por lo que recomiendo ir con tiempo y con bastante paciencia.

Lo primero que veréis al llegar a la torre serán decenas de vendedores ambulantes. Pueden llegar a ser muy insistentes. En nuestro caso terminamos comprando cinco llaveros de la Torre Eiffel por 1 €.

Si pretendéis subir hasta la cima de la icónica estructura de hierro, primero deberéis pasar un control de seguridad para acceder al recinto. Una vez dentro del recinto, hay que hacer cola para comprar las entradas, a no ser que se compren online pinchando aquí, lo cual es muy recomendable.

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Tarifas individuales para subir a la Torre Eiffel | Fuente: TOUREIFFEL.PARIS

Personalmente recomiendo comprar el “ticket de entrada ascensor con cima”, pues el simple hecho de estar en lo más alto de la torre justifica el precio.

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El Campo de Marte, la École Militaire, la Torre Montparnasse y el Palacio Nacional de los Inválidos desde la Torre Eiffel. | Ramón Alarcón Sánchez.

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En esta fotografía se puede ver el Palacio Nacional de los Inválidos, el puente Alejandro III, el Grand y Petit Palais, la noria de París, el Jardín de las Tullerías y el Museo del Louvre. | Ramón Alarcón Sánchez.

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Así se ven las personas desde la cima de la torre. | Ramón Alarcón Sánchez.

Tras la visita al inconfundible símbolo de París, buscamos un sitio para desayunar que fuera asequible. Luego de dar algunas vueltas, y ver zumos naturales a 7 €, decidimos ir a un McDonald’s, donde tomamos dos McBreakfast (dos McMuffin bacon y huevo y dos cafés) por 5 €.

Después de descansar un poco, ya que no habíamos parado desde que llegamos, nos dirigimos a la noria de París.

Noria de París

La noria de París (roue de Paris) se encuentra situada en la plaza de la Concordia. Es decir, al comienzo de la avenida de los Campos Elíseos. Cuenta con 42 cabinas en las que pueden viajar 6 personas como máximo (aunque si hay poca gente los operarios no llenarán las cabinas). Se eleva hasta los 60 metros de alto, por lo que se pueden tomar buenas fotografías. No obstante, si el día es lluvioso hay que tener en cuenta que en los cristales de las cabinas habrá gotas de agua.

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La noria desde el Jardín de las Tullerías. En la fotografía también aparece el obelisco de Lúxor, ubicado en la plaza de la Concordia. | Ramón Alarcón Sánchez.

Es una atracción bastante cara para lo que es. Cada entrada de adulto cuesta 12 €, y la noria solo da dos vueltas, por lo que el viaje dura en total unos 10 minutos.

Estas son algunas de las fotos que tomé desde la noria:

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Tras bajar de la noria paseamos un largo rato por el Jardín de las Tullerías. Sin duda, un sitio muy recomendable para relajarse. Recomiendo sentarse en las sillas situadas en el estanque conocido como grand bassin octogonal.

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El grand bassin octogonal desde la noria. | Ramón Alarcón Sánchez.

A continuación, fuimos a un Carrefour City a comprar algo para comer y nos dirigimos al hotel a descansar. Tras dormir un poco, nos encaminamos al Arco del Triunfo.

Arco del Triunfo

El Arco del Triunfo fue construido entre 1806 y 1836 para conmemorar la victoria en la batalla de Austerlitz. Está situado en la plaza Charles de Gaulle. El metro más cercano es Charles de Gaulle – Etoile.

Con una altura de 50 metros, es uno de los iconos más famosos de París. Ha sido testigo de hechos históricos muy importantes; por ejemplo, del paso de los restos mortales de Napoleón Bonaparte el 15 de diciembre de 1840.

Se encuentra en el medio de una inmensa rotonda, que da lugar a 12 avenidas. Por ello, para llegar hasta el Arco del Triunfo hay que pasar por un paso subterráneo.

A los pies del arco se encuentra la tumba al soldado desconocido, instalada en 1920. Representa a todos los soldados fallecidos durante la Primera Guerra Mundial. El soldado que yace en esta tumba murió en la batalla de Verdún, la segunda más sangrienta de esa guerra tras la batalla del Somme.

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Tumba al soldado desconocido. | Ramón Alarcón Sánchez.

Sin duda, por la majestuosidad y belleza de este monumento la visita es obligatoria.

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Cuando acabamos la visita nos dirigimos a una cafetería, donde tomamos un crêpe y un café expreso por 7.50 €. | Ramón Alarcón Sánchez.

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Nuestro próximo destino fue el Moulin Rouge. Posteriormente nos dirigirnos a la cathédrale Notre-Dame.

Moulin Rouge

El Moulin Rouge es el cabaret más famoso del mundo. Celebridades de todo el mundo han actuado en este lugar. La estación de metro más cercana es Blanche.

Debido al precio de las entradas, no vimos ningún espectáculo, pero sus aspas, siempre en movimiento, y sus luces hipnóticas le dan un precioso aspecto.

En caso de que se quiera ver un espectáculo, hay que tener en cuenta que las entradas pueden agotarse rápido. Por lo que es mejor comprarlas online para evitar sorpresas.

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Cathédrale Notre-Dame

La mundialmente conocida catedral de Notre-Dame se encuentra en la conocida como isla de la Cité (en francés, Île de la Cité). La estación de metro más cercana es Cité, situada en la línea 4.

La catedral es considerada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Está dedicada a la Virgen María, y es una de las catedrales góticas más antiguas del mundo. Notre-Dame cuenta con dos torres de 69 metros de altura. En la parte superior se encuentra el campanario, donde vivió Quasimodo, personaje de la novela de Víctor Hugo Notre-Dame de Paris.

A pesar de que en la película de Disney de 1996 se produce un final feliz (el juez Frollo muere, Esmeralda y Febo acaban juntos, y Quasimodo es aceptado como uno más), en el libro de Víctor Hugo el final es mucho más trágico: Esmeralda muere ahorcada y Quasimodo decide morir abrazado a su cadáver.

Sin duda, Notre-Dame es uno de los sitios con más historia y más bellos de la París.

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Con Notre-Dame finalizamos nuestro recorrido de monumentos y lugares turísticos. Dejamos para el día siguiente las catacumbas, el Louvre, el Palacio Nacional de los Inválidos, el puente Alejandro III, el Grand Palais, el Petit-Palais, la Estatua de la Liberta de París y la plaza de la Bastilla.

Decidimos dar un tranquilo paseo hasta el hotel. Cerca de este había un restaurante chino en el que compramos un arroz tres delicias para cenar por 1.80 €.

A pesar de que estábamos muy cansados, salimos de nuevo para visitar la Torre Eiffel de noche. No nos arrepentimos, pues es un espectáculo único.

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Eso sí, los vendedores ambulantes son todavía más persistentes por la noche. Las palabras “beer, wine, champagne” resonaban constantemente.

Al día siguiente, tras comprar un paquete de galletas y un zumo de piña para desayunar en un Carrefour City cercano al hotel por 3.67 €, fuimos directamente a las catacumbas.

Catacumbas de París

Las catacumbas de París están compuestas por una inmensa red de túneles (los túneles abiertos al público representan solo el 0,05% del total) que sirven como cementerio. Los restos de millones de personas, de muy distintas épocas, reposan aquí. La entrada a las catacumbas se encuentra en la Avenue du Colonel Henri Rol-Tanguy, 1. La estación de metro más cercana es Denfert-Rochereau.

La entrada puede comprarse online pinchando aquí. De hecho, es muy recomendable, ya que nosotros tuvimos que hacer una cola de tres horas para poder comprar las entradas y acceder al recinto.

Cada entrada cuesta 12 €. Adicionalmente se puede adquirir una audioguía (disponible en español) que provee información histórica a lo largo del recorrido. Yo adquirí una (cuesta 5 €), pero no la recomiendo. Es fácil perderse en las explicaciones, algunas demasiado técnicas y aburridas.

El recorrido es siniestro pero muy interesante. Comienza descendiendo una estrecha escalera de piedra que sumerge al visitante a 19 metros de profundidad.

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A la entrada del osario está inscrita esta expresión, que significa “¡Detente! Este es el imperio de la muerte”. | Ramón Alarcón Sánchez.

La salida de las catacumbas se sitúa en la Rue Rémy Dumoncel. Justo enfrente se encuentra la tienda Comptoir Des Catacombes, en la que hay objetos de decoración verdaderamente llamativos. Si hubieran sido más baratos, hubiera comprado alguno seguro.

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Luego de ver varias veces los objetos de la tienda, fuimos a un comer a un McDonald’s situado a poca distancia, en la Avenue du Général Leclerc. Allí comimos dos menús por 14.85 €. Por la tarde terminamos la ruta que teníamos programada.

Museo del Louvre

El Louvre es uno de los museos más conocidos e importantes del mundo. Se inauguró en 1793 y, a día de hoy, contiene extensas colecciones de valor incalculable.

En 1989 se inauguró en el patio principal del Louvre (llamado Cour Napoleón) una gran pirámide de cristal y metal diseñada por el arquitecto I. M. Pei. Esta pirámide sirve como entrada principal al museo.

Los tickets de entrada se pueden comprar de forma online pinchando aquí.

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Palacio Nacional de los Inválidos

Este complejo arquitectónico se encuentra en el VII distrito de París. La estación de metro más cercana es Invalides.

A la entrada del palacio tuvimos que pasar un control de seguridad. Dos soldados abrieron nuestras mochilas y nos pasaron un detector de metales manual.

En este palacio se encuentran los restos mortales de Napoleón, así como los de su hermano José I Bonaparte, rey de España desde el 6 de junio de 1808 hasta el 11 de diciembre de 1813.

Se construyó originalmente para dar cobijo a veteranos de guerra inválidos, y así evitar que quedaran a su suerte. Los soldados retirados dedicaban su tiempo a, entre otras cosas, realizar trabajos como arreglar uniformes.

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Puente Alejandro III

Después de visitar el palacio, es muy recomendable dar un paseo por la enorme esplanade des Invalides, situada muy cerca del Puente Alejandro III, que conecta la esplanade con el Grand Palais y el Petit Palais cruzando el río Sena.

El puente en cuestión es uno de los más largos de París. Lo que más llama la atención son los cuatro caballos alados de bronce dorado situados en cuatro columnas de 17 metros de altura. Los barcos pasan por debajo del puente, por lo que se pueden tomar buenas fotos desde este sitio.

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Como curiosidad, cuando estábamos en el puente apareció una pareja subida en un carruaje como el que aparece en la película de Disney de 1950 La Cenicienta. París nunca deja de sorprender.

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Grand Palais y Petit Palais

Ambos fueron construidos con motivo de la Exposición Universal de 1900. En el caso del Grand Palais, más de mil personas participaron en su construcción, ya que debía inaugurarse en un tiempo récord: tres años. Actualmente alberga exposiciones, como la dedicada a Hergé, padre de Tintín.

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Panorámica del Grand Palais. | Ramón Alarcón Sánchez.

Al Petit Palais se le conoce como el Museo de Bellas Artes de la Villa de París. Tiene exposiciones dedicadas a la Edad Media y el Renacimiento, así como de artistas franceses de la talla de Delacroix o Gustave Courbet.

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Fotografía del Petit Palais. | Ramón Alarcón Sánchez.

Estatua de la Libertad de París

Esta réplica de la Estatua de la Libertad fue inaugurada en 1889, tres años después de la instalación de su hermana mayor en Nueva York. Fue un regalo de los ciudadanos franceses residentes en Estados Unidos.

Aunque mucho más pequeña que la original, no deja de ser una curiosidad, por lo que es muy interesante visitarla. Se encuentra en la conocida como Île aux Cygnes (en español, isla de los Cisnes), una isla artificial construida en mitad del río Sena en 1827.

La mejor manera de llegar hasta la estatua es tomar el metro hasta la estación de Charles Michels (línea 10). Desde allí, tan solo hay que ir por Rue Linois hasta el puente Pont de Grenelle. En el puente hay unas escaleras para bajar hasta la estatua.

Si se desean tomar fotos de la estatua con la Torre Eiffel de fondo, la mejor opción es tomar el metro hasta la estación de Javel – André Citroën y andar hasta el puente Pont Mirabeau. No obstante, este puente está alejado de la estatua, por lo que recomiendo el uso de un teleobjetivo.

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Plaza de la Bastilla

La plaza de Bastilla ocupa tres distritos: el IV, el XI y el XII. Se la conoce simplemente por el nombre Bastille.

Es un lugar cargado de historia: aquí se hallaba la Bastilla, fortaleza que, desde el año 1659 en adelante, funcionó como una prisión estatal. Su caída en manos de los revolucionarios parisinos el 14 de julio de 1789 supuso, de forma simbólica, la caída del Antiguo Régimen y el inicio de la Revolución Francesa.

Aunque actualmente no queda ningún rastro de la prisión, en la plaza hay un monumento llamado Columna de Julio que conmemora la Revolución de 1830. La columna, de 46 metros de altura, está coronada por una escultura de bronce llamada Le Génie de la Liberté.

Cuando fuimos a la plaza se estaban haciendo trabajos de restauración en la columna, por lo que la parte inferior se encontraba tapada.

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Debido a la fuerte carga simbólica, la plaza de la Bastilla es el punto inicial o final de numerosas manifestaciones sociales, políticas o sindicales. Una pequeña exposición recuerda los actos más importantes que se han producido en este lugar.

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Por último, en la plaza también se encuentra la Ópera de la Bastilla, inaugurada el 13 de julio de 1989, coincidiendo con el bicentenario de la Revolución francesa. El edifico tiene un aspecto moderno; por su parte, la Ópera Garnier, situada en el XIX distrito, es un edificio neobarroco. La Ópera de la Bastilla y la Ópera Garnier conforman la Ópera Nacional de París.

Después de visitar la plaza de la Bastilla nos dirigimos al hotel. Para cenar compramos dos dürüm con patatas por 10 € en un restaurante llamado Croc Nivert. En un principio teníamos pensado ir a ver la Torre Eiffel iluminada, pero finalmente nos quedamos dormidos debido al cansancio.

A la mañana siguiente recogimos nuestras cosas y abandonamos el hotel, ya que a las 13:00 salía el tren a Frankfurt. Como llegamos con suficientemente tiempo a la estación de París Este (gare de l’Est), fuimos a un Franprix a comprar comida para poder comer en el tren. De camino nos topamos con la iglesia Saint Laurent. Aunque no llegamos a entrar, el exterior, de estilo gótico, es muy bonito.

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De vuelta a la estación, esperamos en la vía correspondiente hasta que el tren ICE 9553 se detuvo. Subimos y nos acomodamos. Nos esperaban cuatro horas de viaje hasta la ciudad alemana.

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